
Aviones invisibles al ojo humano
Según información procedente de la revista 'Science', científicos de Estados Unidos que trabajan con financiación del Pentágono habrían conseguido un material que hace que la luz esquive objetos tridimensionales haciéndolos de hecho invisibles.
Creado por científicos de la Universidad de Berkeley y del Lawrence Berkeley Laboratory (California), el material no se obtiene de forma natural sino que se ha creado gracias a la nanoingeniería, que trabaja a una escala medida en milmillonésimas de metro. Los metamateriales son estructuras desarrolladas artificialmente y que tienen propiedades como un índice de refracción de la luz negativo de las que carecen los materiales naturales. Así, los miembros de las citadas universidades habrían creado una estructura de múltiples capas en forma de red que tiene claramente esa propiedad. Dado que la luz no la absorbe ni la refleja el objeto, éste se vuelve de hecho invisible. Esta propiedad, mejorará a su vez el rendimiento de las antenas, ya que reduce interferencias y permite invertir el efecto Doppler -fenómeno utilizado en los radares policiales para determinar la velocidad de los vehículos-, haciendo que la frecuencia de ondas decrezca a medida que se acerca el objeto. (Destacar también que este nuevo descubrimiento facilitará una mayor resolución en la toma de imágenes, potenciará los ordenadores y permitirá a los cinéfilos el disfrute de la ciencia ficción.)
La investigación ha sido financiada por la Secretaría de Defensa estadounidense, que podría hacer un uso militar de ese material. Con él podrían llegar a camuflarse perfectamente un día los aviones o carros de combate. No es el primer sistema con el que los científicos han logrado la invisibilidad de los objetos. En el año 2006, otro grupo de científicos norteamericanos y británicos anunciaron haber encontrado la forma de ocultar un objeto mediante una radiación de microondas en lo que se considera un primer paso hacia la invisibilidad.
Creado por científicos de la Universidad de Berkeley y del Lawrence Berkeley Laboratory (California), el material no se obtiene de forma natural sino que se ha creado gracias a la nanoingeniería, que trabaja a una escala medida en milmillonésimas de metro. Los metamateriales son estructuras desarrolladas artificialmente y que tienen propiedades como un índice de refracción de la luz negativo de las que carecen los materiales naturales. Así, los miembros de las citadas universidades habrían creado una estructura de múltiples capas en forma de red que tiene claramente esa propiedad. Dado que la luz no la absorbe ni la refleja el objeto, éste se vuelve de hecho invisible. Esta propiedad, mejorará a su vez el rendimiento de las antenas, ya que reduce interferencias y permite invertir el efecto Doppler -fenómeno utilizado en los radares policiales para determinar la velocidad de los vehículos-, haciendo que la frecuencia de ondas decrezca a medida que se acerca el objeto. (Destacar también que este nuevo descubrimiento facilitará una mayor resolución en la toma de imágenes, potenciará los ordenadores y permitirá a los cinéfilos el disfrute de la ciencia ficción.)
La investigación ha sido financiada por la Secretaría de Defensa estadounidense, que podría hacer un uso militar de ese material. Con él podrían llegar a camuflarse perfectamente un día los aviones o carros de combate. No es el primer sistema con el que los científicos han logrado la invisibilidad de los objetos. En el año 2006, otro grupo de científicos norteamericanos y británicos anunciaron haber encontrado la forma de ocultar un objeto mediante una radiación de microondas en lo que se considera un primer paso hacia la invisibilidad.
Cámara con un ojo casi humano
Científicos de de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), según informa la revista 'Nature', han desarrollado el prototipo de una cámara que, por su campo de visión, es extremadamente similar al ojo humano (tiene aproximadamente el tamaño y la forma de un ojo y una "retina" curva sensible a la luz) y podría revolucionar por completo la técnica de la fotografía.
Hasta la fecha, los fotodetectores de silicona de las cámaras digitales se colocaban sobre superficies planas, y los científicos han tardado 20 años en superar los obstáculos técnicos que les impedían poder curvar ese ingenio óptico. Y es que una superficie curva puede generar imágenes más nítidas con un campo de visión mucho más amplio por lo que se cree que la nueva tecnología ayudará a simplificar y perfeccionar el diseño de minicámaras fotográficas y emplearse también para la imaginería biológica. A nivel médico, el tamaño de la cámara permitiría integrarlo en cualquier instrumento de monitorización, otorgándole nuevas funcionalidades, como la detección óptica de oxígeno y otros componentes en el torrente sanguíneo. Igualmente podrían utilizarse en robots a modo de ojo artificial, como el del ordenador que en la famosa película '2001: Una odisea del Espacio' de Stanley Kubrick se dedicaba a espiar a la tripulación humana de la nave espacial.
No obstante, el sensor curvo todavía ha de superar algunos escollos para convertirse en el sistema óptico de referencia. Primeramente ha de incrementarse el número de sensores, ya que el prototipo apuntado sólo alcanza una resolución de 256 píxeles (similar a la de un teléfono móvil antiguo) una imposición heredada del empleo de materiales y procesos de fabricación ya conocidos. A la vez, se ha de lograr que un producto tan delicado y complejo sea perdurable y funcional a largo plazo. En especial las conexiones entre sensores, las partes más frágiles y, asimismo, las que soportan mayor tensión. Si se consigue, el camino hacia una "retina artificial" (como la han bautizado) capaz de reemplazar a la humana quedaría despejado.
Hasta la fecha, los fotodetectores de silicona de las cámaras digitales se colocaban sobre superficies planas, y los científicos han tardado 20 años en superar los obstáculos técnicos que les impedían poder curvar ese ingenio óptico. Y es que una superficie curva puede generar imágenes más nítidas con un campo de visión mucho más amplio por lo que se cree que la nueva tecnología ayudará a simplificar y perfeccionar el diseño de minicámaras fotográficas y emplearse también para la imaginería biológica. A nivel médico, el tamaño de la cámara permitiría integrarlo en cualquier instrumento de monitorización, otorgándole nuevas funcionalidades, como la detección óptica de oxígeno y otros componentes en el torrente sanguíneo. Igualmente podrían utilizarse en robots a modo de ojo artificial, como el del ordenador que en la famosa película '2001: Una odisea del Espacio' de Stanley Kubrick se dedicaba a espiar a la tripulación humana de la nave espacial.
No obstante, el sensor curvo todavía ha de superar algunos escollos para convertirse en el sistema óptico de referencia. Primeramente ha de incrementarse el número de sensores, ya que el prototipo apuntado sólo alcanza una resolución de 256 píxeles (similar a la de un teléfono móvil antiguo) una imposición heredada del empleo de materiales y procesos de fabricación ya conocidos. A la vez, se ha de lograr que un producto tan delicado y complejo sea perdurable y funcional a largo plazo. En especial las conexiones entre sensores, las partes más frágiles y, asimismo, las que soportan mayor tensión. Si se consigue, el camino hacia una "retina artificial" (como la han bautizado) capaz de reemplazar a la humana quedaría despejado.
Gafas especiales para personas con limitación visual
La empresa de base tecnológica española Seven Solutions -especializada en el diseño de sistemas de procesamiento a medida para distintos sectores tales como el automóvil, la biomedicina, visión artificial y robótica- ha diseñado, en colaboración con las universidades de Granada y de Murcia, un nuevo dispositivo portátil que permite a personas con limitaciones visuales poder desenvolverse con cierta normalidad. El sistema tiene un visor, formado por unas gafas con un monitor de ordenador en una de las esquinas, que permite ampliar zonas de interés, realzar el contraste o enviar información general de la escena en una zona reducida de la imagen. De esta forma se podrán paliar trastornos de la visión que no se corrigen con gafas convencionales. Así, este sistema podría ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas personas como pacientes que sufren de degeneración macular o glaucoma. No obstante, se asegura que este nuevo dispositivo -en fase de evaluación todavía- puede diseñarse a medida, en función de la patología, y gracias a su arquitectura informática (hardware), por lo que pacientes afectados, por ejemplo, con la denominada visión de túnel que pueden ver la televisión pero les resulta difícil caminar u orientarse, podría diseñárseles un entorno más amplio para facilitarles la movilidad.
Con una autonomía de doce horas, esta nueva plataforma toma como base la tecnología 'HMD' (head-mounted display), empleada mayoritariamente en el campo militar.
Con una autonomía de doce horas, esta nueva plataforma toma como base la tecnología 'HMD' (head-mounted display), empleada mayoritariamente en el campo militar.


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