Crean un traje robótico que ayudará a caminar a las personas con parálisis
Científicos israelíes crearon un traje robótico que ayudaría a caminar a personas parapléjicas –inmóviles de la cintura para abajo-. Los que sufren esta discapacidad no sólo podrán pararse y caminar, sino hasta subir escaleras.
El roboesqueleto, llamado ReWalk (volver a caminar, en inglés), fue desarrollado por la empresa Argo Medical Technologies y funciona gracias a un motor eléctrico alimentado por una batería recargable localizada en una mochila.
El diseño de Re Walk estuvo a cargo del ingeniero Amit Goffer, quien por su propia parálisis, buscó alternativas de movilidad que no fueran la silla de ruedas. Actualmente, el aparato se encuentra en etapa de pruebas en el Centro Médico Sheba en Tel Aviv.
Se rumorea que se encontrará disponible para en el 2010 y, aunque no se ha revelado el precio final, se estima que estará por debajo de los 25 mil dólares, que es aproximadamente lo que cuesta una silla de ruedas motorizada.
Sus creadores aseguran que además de eliminar muchas barreras físicas, ReWalk tendrá un fuerte impacto en el costo de los servicios de salud, ya que evitaría el uso de aparatos como los elevadores, camas especiales y sillas de ruedas motorizadas.
Por el momento, el roboesqueleto es una buena opción solamente para las personas que aún controlan el movimiento de manos y hombros, ya que son indispensables para su uso.
ChemBots, los "robots líquidos" de la DARPA
Si bien el empleo de robots en la guerra prácticamente está en pañales, los estrategas siempre planifican el futuro para estar un paso adelante del enemigo. En este caso, se busca una generación de robots con características completamente nuevas.
DARPA sabe que el empleo de robots le garantiza el acceso a zonas de combate "calientes", donde un soldado no se atrevería siquiera a arrimarse. Pero a menudo ocurre que el punto de entrada a esas zonas es una claraboya, una puerta pequeña o un hueco en un muro. Esto limita mucho a los robots tradicionales, que generalmente son pesados y voluminosos.
Pero si los robots en cuestión fuesen lo suficientemente "blandos" como para deformarse y estirarse lo suficiente, podrían solucionar esta deficiencia, atravesando aberturas cuyas dimensiones son mucho más pequeñas que el robot mismo y no se conocen a priori.
Piel robótica
El mercado ha producido, en los últimos tiempos, sensores planos, flexibles y extendidos a los que han bautizado como "robotic skin", o piel robótica.
Uno de estos productos es el creado por investigadores de la universidad de Tokio. Se trata de un conjunto de sensores de presión montados sobre una superficie flexible, diseñados con la intención de aportar a los robots una de las capacidades de nuestra piel: la sensibilidad a la presión.
Los sensores consisten en baratos transistores de tipo orgánico o plástico puestos sobre un material flexible de base. De esta manera se pueden construir densos conjuntos de sensores que se pueden extender sobre áreas amplias.
Esta piel robótica funciona aún enrollada en un cilindro de sólo 4 milímetros de diámetro. El prototipo realizado por los investigadores japoneses es una hoja de ocho centímetros cuadrados que contiene un conjunto de 32 por 32 sensores orgánicos, lo que significa una densidad de 16 sensores por centímetro cuadrado. En comparación, la piel humnana tiene, en la punta de los dedos, 1.500 sensores de presión por centímetro cuadrado. Y hay otras zonas del cuerpo en las que tiene aún más.
El diseño de matriz activa de esta piel permite lograr, si se lo desea, que sólo se activen sensores específicos en ciertos puntos elegidos del conjunto.
jueves, 28 de agosto de 2008
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